Una alegría se despertó conmigo esa mañana, después de varios días oscuros a pesar del sol.
Abrí la ventana con la disposición de dejar entrar aire fresco a mi habitación y alentar el sentimiento que me inundaba en ese momento.
La puerta no fue sólo lo salida de mi cuarto sino la entrada a burbuja. Rosada, e invisible ante los demás, que me permitiría apreciar solo los matices calidos de la vida. Una burbuja que bloquearía todos los problemas y desalientos por un solo día.
Todo sería genial, el secreto estaba en mantener vivo el pensamiento hasta el final.
Esa tarde salí temprano del trabajo, como en un buen día, por supuesto.
Decidí sentarme entre varios árboles a leer mientras a un costado mío el sol se difuminaba.
Borges contaba que estaba sentado en la banca frente a un parque cuando un extraño se sentó a su lado. A medida que la conversación se alargo, el autor cuenta que descubrió que ese muchacho era él hace más de 50 años.
¡Qué fantástico! Pensé.
Al levantar la mirada vi que un joven bien vestido, y de una edad similar a la mía se me acercaba.
“Todo esta en la mente, a la de menos, en alguna manera torcida, este chico es mi retrato o viene a enseñarme algo”.
Sin embargo, este venía únicamente por mi bolso.
El mundo volvió a un matiz opaco. Sin emitir sonido mi burbuja se estalló.
Me halle corriendo detrás del tipo, y repentinamente pensé en las cosas que dejo tiradas, no vaya a ser que otro las encuentre así que decidí volver.
Al hacerlo, me vi sentada en el árbol en medio de la sabana, a las 5 de la tarde, y muy distraída.
No una burbuja, era un rotulo.
Una señora me alentó a buscar a los policías, y cuando estos me preguntaban que hacía al momento del robo, hasta vergüenza me dio de continuar, como si no tuviera derecho a reclamar.
Tuve suerte. Mi burbuja se pincho con menos de un tercio del trago amargo que pudo ser. El mundo es cada vez un lugar más difícil para todos, en el cual la injusticia, y la frustración reinan.
Intenté bloquear la realidad, pintándola de hermosos colores, sin embargo como dicen por ahí, con un dedo no se puede tapar el sol. A la realidad no se le puede escapar. El arco iris no es más que un efecto óptico que sólo logra embellecer el lugar.
viernes, 14 de marzo de 2008
miércoles, 5 de marzo de 2008
Muertes por hambre...
(Sobre una noticia publicada)
Esta semana se dio a conocer, que en nuestro país mueren niños y ancianos de hambre. ¿Como es esto posible? Muchos ahora estamos impactados por la luz que nos brindan estos reportajes. Nos sacudimos las ideas y nos damos cuenta de que en alguna ocasión nos perdimos entre los edificios y las apariencias que nos muestra el gobierno para justificar su rumbo hacia un “nuevo horizonte”.
Muchos nos encontramos ciegos por la idea que al contar con ciertas identidades, y “política de estado”, que arraigamos del pasado. Creímos que estas muertes por hambre no se daban. Otros estaban confundidos por el casi slogan de Arias que dice que la pobreza decrece. Sin embargo, no hay registro de muertes por hambre de antes del 2004. ¿Es este el rumbo correcto?
El gobierno debe ver hacia adentro, no solo hacia política comercial exterior por que por andar viendo para otros países, es adentro donde estamos perdiendo los luchas que una vez ganamos al crear instituciones que velan por la seguridad, salud y educación social . Lo que esta pasando es muy grave, empezamos a notar como la clase media se difumina más y aparecen casos como los que hoy dan origen a este comentario.
Creemos en Costa Rica como en un estado social de derecho, en donde existen instituciones que deben velar que este tipo de crímenes sociales sucedan, instituciones como el IMAS y el PANI que se financian en parte de nuestros impuestos. ¿Pero que están haciendo entonces? ¿Es suficiente el dinero que se les da?
El gobierno debe ver por los más necesitados y no sólo por el sector exportador o comercial. No sólo visitar china para los tratados comerciales, sino estas comunidades y llamar a cuentas a los jerarcas de estas instituciones y no solo estar pendiente del TLC y sus leyes estamos hablando de muertes. ¿Y la plata de los impuestos que de les dan a estas instituciones?, ¿Se están usando los recursos como se deberían?
Claro esta el IMAS que en otras palabras es el encargado de ver los casos de extrema pobreza es parte del gobierno, y también el PANI existe, pero el gobierno los tiene en un segundo plano, por que primero esta el TLC, la inflación, el PIB, las exportaciones. Se concentran en muchas estadísticas y números, los cuales luego utilizan para anunciar con bombos y platillos, si no es por cadena de televisión que la pobreza disminuyo, argumentos que los cuales quedan casi fuera de percepción cuando decimos que nuestros niños y ancianos no tienen que comer hasta morir de hambre.
Y es que, por que no en vez de pagarles a estudiantes para que no dejen el colegio demoles primero una alimentación.
El gobierno debe ver más allá de los tratados comerciales y enfocarse en realidades nacionales graves como estos casos aunque no sean tantos los dólares que entren.
Esta semana se dio a conocer, que en nuestro país mueren niños y ancianos de hambre. ¿Como es esto posible? Muchos ahora estamos impactados por la luz que nos brindan estos reportajes. Nos sacudimos las ideas y nos damos cuenta de que en alguna ocasión nos perdimos entre los edificios y las apariencias que nos muestra el gobierno para justificar su rumbo hacia un “nuevo horizonte”.
Muchos nos encontramos ciegos por la idea que al contar con ciertas identidades, y “política de estado”, que arraigamos del pasado. Creímos que estas muertes por hambre no se daban. Otros estaban confundidos por el casi slogan de Arias que dice que la pobreza decrece. Sin embargo, no hay registro de muertes por hambre de antes del 2004. ¿Es este el rumbo correcto?
El gobierno debe ver hacia adentro, no solo hacia política comercial exterior por que por andar viendo para otros países, es adentro donde estamos perdiendo los luchas que una vez ganamos al crear instituciones que velan por la seguridad, salud y educación social . Lo que esta pasando es muy grave, empezamos a notar como la clase media se difumina más y aparecen casos como los que hoy dan origen a este comentario.
Creemos en Costa Rica como en un estado social de derecho, en donde existen instituciones que deben velar que este tipo de crímenes sociales sucedan, instituciones como el IMAS y el PANI que se financian en parte de nuestros impuestos. ¿Pero que están haciendo entonces? ¿Es suficiente el dinero que se les da?
El gobierno debe ver por los más necesitados y no sólo por el sector exportador o comercial. No sólo visitar china para los tratados comerciales, sino estas comunidades y llamar a cuentas a los jerarcas de estas instituciones y no solo estar pendiente del TLC y sus leyes estamos hablando de muertes. ¿Y la plata de los impuestos que de les dan a estas instituciones?, ¿Se están usando los recursos como se deberían?
Claro esta el IMAS que en otras palabras es el encargado de ver los casos de extrema pobreza es parte del gobierno, y también el PANI existe, pero el gobierno los tiene en un segundo plano, por que primero esta el TLC, la inflación, el PIB, las exportaciones. Se concentran en muchas estadísticas y números, los cuales luego utilizan para anunciar con bombos y platillos, si no es por cadena de televisión que la pobreza disminuyo, argumentos que los cuales quedan casi fuera de percepción cuando decimos que nuestros niños y ancianos no tienen que comer hasta morir de hambre.
Y es que, por que no en vez de pagarles a estudiantes para que no dejen el colegio demoles primero una alimentación.
El gobierno debe ver más allá de los tratados comerciales y enfocarse en realidades nacionales graves como estos casos aunque no sean tantos los dólares que entren.
Permisos para una lucha por la salud,...
El pasado primero de febrero se publicó la decisión de la Sala IV que anula la ley de creación del Instituto Costarricense Contra el Cáncer (ICCC).
En Costa Rica, el cáncer es la primera causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares, por lo que se necesita un control focalizado contra esta enfermedad ya sea desde los hospitales o desde una institución.
Ante la necesidad y preocupación por disminuir la cantidad de casos, la mortalidad, fortalecer y educar sobre la prevención, así como por una detección temprana y atención integral de las enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer, fue que nació en 1998 el ICCC; y es ahora, 10 años después, luego de la resolución de la Sala IV que determina una “violación de tramites sustanciales en el procedimiento”, que quedamos a la espera de una promulgación una nueva ley que cumpla con todo el proceso, por parte de la Asamblea Legislativa, de otra manera el Ministerio de Salud trasladará todos los recursos del ICCC a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). En otras palabras, se ha perdido el tiempo en trámites burocráticos que sólo logran retrazar el proceso natural que debiera cursar este instituto en la vida de los costarricenses.
Son más de 7500 nuevos los casos que se presentan de cáncer al año. Y sólo en el 2004, 3555 personas fallecieron por esta causa.
Son muchos los diferentes tipos de cáncer y sus ataques a nuestra sociedad. El tumor de piel es el que con más regularidad se presenta, sin embargo el cáncer gástrico es el que más muertes ocasiona posicionándose en las principales causas de mortalidad del país, siguiendo únicamente muertes por trauma o enfermedades cardiovasculares. Es más, sólo en el transcurso del año 2006, según unos datos del departamento de Estadística de Salud de la Caja Costarricense del Seguro Social, se detectaron 755 casos de este tipo de cáncer, y 90 personas con el mismo fallecieron.
Son tantas las posibles causas que pueden generar un cáncer, pero lo único totalmente comprobado con su desarrollo es el crecimiento descontrolado de células tumorosas, que cuando atacan un órgano, no se detienen hasta que el cuerpo ya no aguante.
Es acá donde entra la medicina, es acá, en prevención, y en la detección temprana. Es acá donde se evita una propagación, se buscan soluciones y mejores condiciones de vida. Es acá donde se lucha contra el cáncer, donde nos preguntamos que tan armados estamos, ¿contamos con todo lo que necesitamos?
Se necesita un control dedicado a esta enfermedad tan peculiar, se puede reducir la mortalidad con una labor en prevención y detección así como mejores de vida en personas que presentar algún tumor, y es que al final de cuento, ¿Quién de nosotros no ha tenido un familiar o pariente con cáncer?
En la otra mano esta la Asamblea Legislativa, hay que esperar a que pasen los 90 días y si la muy posible prorroga para cerrar con lo que es agenda de implementación del TLC para retomar los proyectos de ley. De ahi puede tardar hasta 10 años más en depurarse, todo a la voluntad partidos políticos o del presidente dependiendo del periodo.
Ya se ha esperado más de 8 años para consolidar un ente que nos permita una mejor lucha, contrarrestando con 2 meses que puede tomar la muerte en llegarle a un paciente. No debemos permitir que se siga perdiendo más el tiempo entre permisos, procedimientos, y otras vueltas de la burocracia, quedan opacados en el olvido proyectos que pueden significar realmente un cambio benéfico en nuestra sociedad.
En Costa Rica, el cáncer es la primera causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares, por lo que se necesita un control focalizado contra esta enfermedad ya sea desde los hospitales o desde una institución.
Ante la necesidad y preocupación por disminuir la cantidad de casos, la mortalidad, fortalecer y educar sobre la prevención, así como por una detección temprana y atención integral de las enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer, fue que nació en 1998 el ICCC; y es ahora, 10 años después, luego de la resolución de la Sala IV que determina una “violación de tramites sustanciales en el procedimiento”, que quedamos a la espera de una promulgación una nueva ley que cumpla con todo el proceso, por parte de la Asamblea Legislativa, de otra manera el Ministerio de Salud trasladará todos los recursos del ICCC a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). En otras palabras, se ha perdido el tiempo en trámites burocráticos que sólo logran retrazar el proceso natural que debiera cursar este instituto en la vida de los costarricenses.
Son más de 7500 nuevos los casos que se presentan de cáncer al año. Y sólo en el 2004, 3555 personas fallecieron por esta causa.
Son muchos los diferentes tipos de cáncer y sus ataques a nuestra sociedad. El tumor de piel es el que con más regularidad se presenta, sin embargo el cáncer gástrico es el que más muertes ocasiona posicionándose en las principales causas de mortalidad del país, siguiendo únicamente muertes por trauma o enfermedades cardiovasculares. Es más, sólo en el transcurso del año 2006, según unos datos del departamento de Estadística de Salud de la Caja Costarricense del Seguro Social, se detectaron 755 casos de este tipo de cáncer, y 90 personas con el mismo fallecieron.
Son tantas las posibles causas que pueden generar un cáncer, pero lo único totalmente comprobado con su desarrollo es el crecimiento descontrolado de células tumorosas, que cuando atacan un órgano, no se detienen hasta que el cuerpo ya no aguante.
Es acá donde entra la medicina, es acá, en prevención, y en la detección temprana. Es acá donde se evita una propagación, se buscan soluciones y mejores condiciones de vida. Es acá donde se lucha contra el cáncer, donde nos preguntamos que tan armados estamos, ¿contamos con todo lo que necesitamos?
Se necesita un control dedicado a esta enfermedad tan peculiar, se puede reducir la mortalidad con una labor en prevención y detección así como mejores de vida en personas que presentar algún tumor, y es que al final de cuento, ¿Quién de nosotros no ha tenido un familiar o pariente con cáncer?
En la otra mano esta la Asamblea Legislativa, hay que esperar a que pasen los 90 días y si la muy posible prorroga para cerrar con lo que es agenda de implementación del TLC para retomar los proyectos de ley. De ahi puede tardar hasta 10 años más en depurarse, todo a la voluntad partidos políticos o del presidente dependiendo del periodo.
Ya se ha esperado más de 8 años para consolidar un ente que nos permita una mejor lucha, contrarrestando con 2 meses que puede tomar la muerte en llegarle a un paciente. No debemos permitir que se siga perdiendo más el tiempo entre permisos, procedimientos, y otras vueltas de la burocracia, quedan opacados en el olvido proyectos que pueden significar realmente un cambio benéfico en nuestra sociedad.
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